Oración del Salmo 22 – Un grito de angustia y un canto de alabanza

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En el Salmo 22 nos encontramos con una persona que se está aclamando a Dios, pidiendo ser salvado de las burlas y los tormentos que llegan a ser generados por parte de sus enemigos. En algunas líneas pensando que ha sido abandonado por parte de Dios. 

Es un salmo donde se expresan acontecimientos que harían a cualquiera dudar de su fe, pero con la intención de hacer saber que en ningún momento se ha dejado de creer. No es un reproche, es una petición. Una petición para ser salvado, un reconocimiento de que necesitamos de la excelencia de su salvación.

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🙏Oración Salmo 22🙏

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?

Dios mío, clamo de día y no respondes;
y de noche no me quedo en silencio.

Pero tú eres santo,
tú que habitas entre las alabanzas de Israel.

En ti confiaron nuestros padres,
confiaron, y tú los libraste.

Clamaron a ti y fueron librados,
confiaron en ti y no fueron avergonzados.

Mas yo soy gusano y no hombre,
oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.

Todos los que me ven me escarnecen,
hacen muecas con los labios, menean la cabeza, diciendo:

Se encomienda a Jehová; que él lo rescate;
sálvele, puesto que en él se complacía.

Pero tú eres el que me sacó del vientre,
el que me hizo confiar desde que estaba a los pechos de mi madre.

A ti fui encomendado desde la matriz;
desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.

No te alejes de mí, porque la angustia está cerca,
y no hay quien ayude.

Me han rodeado muchos toros;
fuertes toros de Basán me han cercado.

Abrieron sobre mí su boca,
como león rapaz y rugiente.

Derramado soy como el agua,
y todos mis huesos se descoyuntan;
mi corazón es como cera,
derritiéndose en medio de mis entrañas.

Como un tiesto se ha secado mi vigor,
y mi lengua se pegó a mi paladar;
y me has puesto en el polvo de la muerte.

Porque perros me han rodeado;
me ha cercado cuadrilla de malignos;
horadaron mis manos y mis pies.

Contar puedo todos mis huesos;
ellos me miran y me observan.

Repartieron entre sí mis vestidos,
y sobre mi ropa echaron suertes.

Mas tú, oh Jehová, no te alejes.
Oh fortaleza mía, apresúrate a ayudarme.

Libra de la espada mi alma,
de la garra del perro mi vida.

Sálvame de la boca del león.
De los cuernos de los toros salvajes me has rescatado.

Anunciaré tu nombre a mis hermanos;
en medio de la congregación te alabaré.

Los que teméis a Jehová, alabadle;
glorificadle, descendencia toda de Jacob,
y temedle vosotros, descendencia toda de Israel.

Porque no menospreció ni aborreció la aflicción del desvalido,
ni de él escondió su rostro,
sino que cuando clamó a él, le oyó.

De ti será mi alabanza en la gran congregación;
mis votos cumpliré delante de los que le temen.

Comerán los humildes y serán saciados;
alabarán a Jehová los que le buscan;
vivirá vuestro corazón para siempre.

Se acordarán y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra,
y adorarán delante de ti todas las familias de las naciones.

Porque de Jehová es el reino,
y él se enseñoreará de las naciones.

Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra;
se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo;
y nadie puede conservar viva su propia alma.

La posteridad le servirá;
como una generación de Jehová, ella será considerada.

Vendrán y anunciarán su justicia a un pueblo que ha de nacer,
que él ha hecho esto.

Explicación del Salmos 22

Vídeo de la Oración del Salmo 22

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