Oración poderosa para pedir la misericordia de Dios y su cuidado

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Amado Padre que estás en el cielo, en esta mañana venimos ante tu presencia a reconocer
esa potestad intransferible que posees para juzgar a los vivos y a los muertos. Sólo tú, tienes la capacidad porque eres justo y santo, sin embargo, nos vienes a buscar, nos recibes con amor en tus brazos, nos rescatas, nos limpias de toda maldad y nos das nuevas oportunidades, porque eres un Padre bueno.

Señor, tú eres escudo, alrededor de todos los que se refugian en ti, por esa razón hoy nos
acercamos confiadamente para recibir el oportuno socorro, necesitamos permanecer bajo tu presencia protectora, nos sentimos expuestos a peligros y tenemos temor de enfrentarnos a todo lo que sucede alrededor nuestro.

Padre, tú, no nos pusiste en este mundo para juzgar o condenar a nuestro prójimo, sino
para mostrar a otros restauración y amor, tras un arrepentimiento y confesión sincera de todos nuestros pecados. El mismo Señor Jesús, nos dio ejemplo en varias ocasiones al no condenar a nadie, sino más bien exhortando al pecador a arrepentirse para recibir así el perdón de Dios.

El apóstol Pablo lo tiene muy en cuenta cuando dice a través de Romanos 2:9 al 11:
“Habrá aflicción y angustia para todos los que siguen haciendo lo malo, para los judíos primero y también para los gentiles; pero habrá gloria, honra y paz de parte de Dios para todos los que hacen lo bueno, para los judíos primero y también para los gentiles. Pues Dios no muestra favoritismo.”

Es muy claro, que nadie escapará al juicio de Dios, todos seremos juzgados, por lo tanto
no debemos ocuparnos de pensar quienes serán los llamados, los escogidos, los dignos de estar cerca de Dios, por ahora ocupémonos de hablar a otros de Jesús, de amar y servir a quienes nos necesiten, manteniendo la mirada puesta en Cristo Jesús, el autor y consumador de la fe.

Señor, el temor que ahora sentimos, en ocasiones puede alertarnos a correr a los brazos
de Papá, a nuestro refugio seguro, porque tú eres nuestro buen pastor que das tu vida por
nosotros y que conoces todo de nosotros, que siempre está dispuesto a ayudarnos. Tú Señor, nos cuidas de males y peligros y nos preparamos para enfrentar cada día, de tu mano victoriosa, retos de los que sólo tu poder puede rescatarnos.

Padre, con total esperanza decimos: “El camino de Dios es perfecto. Todas las promesas
del Señor demuestran ser verdaderas. Él es escudo para todos los que buscan su protección.”

Gracias Señor Jesús, Hijo de Dios, por venir a buscarnos y a rescatarnos, definitivamente
tú no desprecias a nadie, te confesamos nuestro pecado, toda nuestra maldad y enseguida nos perdonaste. Te amamos Jesús, ven pronto. Amén y amén.

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