Oración del Salmo 31 – Oración en la prueba

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El Salmo 31 empieza con David reafirmando su plena confianza en Jehová. Reconociéndolo como el guía de su camino, el refugio para sus días más difíciles, la redención de su espíritu. Aborreciéndose de aquellos que sueñan en vanidades ilusorias. Él solo anhela la misericordia de un Dios de verdad. 

David pone en las manos de Dios su tiempo, y su protección ante enemigos y perseguidores. Invoca a Jehová para nunca ser avergonzado, y que los labios de los mentirosos se enmudezcan. Pues, sus ruegos anteriores fueron escuchados, y su corazón terminó por tomar mucho aliento.

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🙏Oración Salmo 31🙏

En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo jamás avergonzado,
líbrame en tu justicia.

Inclina a mí tu oído; líbrame pronto;
sé tú mi roca fuerte y la fortaleza para salvarme.

Porque tú eres mi roca y mi fortaleza;
por amor a tu nombre guíame y encamíname.

Sácame de la red que han escondido para mí,
porque tú eres mi fortaleza.

En tus manos encomiendo mi espíritu;
tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.

Aborrecí a los que confían en ídolos vanos,
mas yo en Jehová he confiado.

Me gozaré y alegraré en tu misericordia,
porque has visto mi aflicción;
has conocido mi alma en las angustias

y no me entregaste en manos del enemigo;
pusiste mis pies en lugar espacioso.

Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia;
se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma y mi cuerpo.

Porque mi vida se va gastando de dolor y mis años de suspirar;
se han agotado mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.

De todos mis enemigos he sido objeto de oprobio,
y de mis vecinos en gran manera, y el horror de mis conocidos;
los que me ven afuera huyen de mí.

He sido olvidado de su corazón como un muerto;
he venido a ser como una vasija quebrada.

Porque he oído la calumnia de muchos;
hay miedo por todas partes,
mientras conspiran juntos contra mí
y traman quitarme la vida.

Mas yo en ti confío, oh Jehová;
yo digo: Tú eres mi Dios.

En tus manos están mis años;
líbrame de manos de mis enemigos y de mis perseguidores.

Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo;
sálvame por tu misericordia.

No sea yo avergonzado, oh Jehová, ya que te he invocado;
sean avergonzados los impíos; estén mudos en el Seol.

Enmudezcan los labios mentirosos
que hablan contra el justo cosas duras,
con soberbia y menosprecio.

¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen,
que has hecho para los que se refugian en ti, delante de los hijos de los hombres!

En lo secreto de tu presencia los esconderás de las conspiraciones del hombre;
los pondrás en un tabernáculo protegidos de la contención de lenguas.

Bendito sea Jehová,
porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fortificada.

Y decía yo en mi premura:
Excluido soy de delante de tus ojos;
sin embargo, tú oíste la voz de mis ruegos cuando a ti clamaba.

Amad a Jehová todos vosotros sus santos;
a los fieles guarda Jehová,
y retribuye abundantemente al que procede con soberbia.

Esforzaos todos vosotros, los que esperáis en Jehová,
y tome aliento vuestro corazón.

Explicación del Salmos 31

Vídeo de la Oración del Salmo 31

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